jueves, 11 de noviembre de 2010

In Flanders Fileds

Noviembre siempre tiene para mi (desde que me mudé a Canadá, antes no sabía que noviembre era el mes) un toque triste. En este mes se celebra Remembrance day en honor a los veteranos canadienses, que han participado en cualquiera de las guerras. No soy militar, no he participado en ninguna guerra, pero mis abuelos si, mis bisabuelos tambien. Y mis abuelos, su manera de ser, la manera como fuimos criados y la manera como mis papás fueron criados están intimamente relacionado con las guerras y tiempos de guerras en las que ellos vivieron.

Todos fuimos víctimas de las guerras. Mi abuelo con su falta de figura paterna (su padre fue hecho prisionero de guerra, una historia interesante que algun dia contaré) y el sobreproteccionismo de su mamá. Mi papá con la falta de amor paternal y maternal ya que fue criado por dos personas que sufrieron la guerra de primera mano y los hizo convertirse en personas muy secas y poco afectivas. Y por último nosotros, los nietos, quienes no recibimos mucho amor por parte de los abuelos (mi abuela expresaba su amor de una manera poco afectiva pero lo sentíamos). Mi abuelo dictaba órdenes y es una persona en general muy egoísta, mi abuela nunca conoció nada diferente y nunca transmitió más de lo que recibió. Es triste como un solo hecho, afecto 3 generaciones, no lo creen?

Mi papá dentro de todo tuvo suerte, se fueron a vivir a Venezuela cuando tenían 9 años y creció más venezolano que italiano, y se consiguió con mi venezolana madre que le puso la vida patas arriba y lo convirtió en un ser más amoroso y dedicado a su familia, y por eso siempre estaré agradecida. Mi mamá, la que no vivió ninguna guerra, es la persona que mantiene la alegría en la casa, la que nos enseñó a ser austeros pero disfrutar la vida ( del lado de mi papá solo se era austero!) Y mi mamá nos enseñó a demostrar nuestras emociones, que un abrazo es la sensación más rica de todas, que somos un puño (unidos) y que nadie se interpone entre nosotros y que para amar hay que entregarlo todo aunque a veces no se corresponda, a poner la otra mejilla pero con un limite.

Mis abuelos tuvieron a toda su familia cerca y los ahuyentaron a todos, sé que en parte no es su culpa, las circunstancias lo hacen a uno, ellos nunca tuvieron las de ganar, sus circunstancias fueron malas. Solo espero que nosotros, los nietos, podamos llevar adelante los aprendizajes transmitidos por ellos. Que no arrastremos los errores que ellos arrastraron. En eso mi mamá ayudó mucho, pero es cómico como vemos un poco de mi abuelo en cada uno de los nietos... ouch! Espero que las influencias de nuestras parejas nos ayude a ser mejores cada vez!

Siempre me fascinó la historia de mis abuelos, y siempre preguntaba aunque a veces las respuestas no llegaban. Ahora que vivo aqui, cada año el 11 de noviembre a las 11am, me tomo el tiempo de pensar en mis abuelos y bisabuelos, y en lo que ellos vivieron y como les afectó y solo puedo esperar que no nuestros hijos no tengan que pasar por eso también, ya nosotros nos libramos (por haber vivido en Venezuela, que no nos metemos en guerras con nadie y nuestros militares son de adorno), pero el mundo está tan loco que temo por mis sobrinos y su generación.

Seguiré viendo el desfile y pensado en los míos...

Lest we forget!

2 comentarios:

alma dijo...

y es q ... la guerra y las atrocidades no sólo afectan a las personas q la viven en primera persona...sino en sus descendencias, y así se propaga a lo largo de la historia.

me alegro d q tu madre llevara la nota divertida a una familia q la necesitaba.


besos


alma

Kuanyin dijo...

gracias por pasar por aqui!